...Sexo

Sobre el silencio y la expresión en la sexualidad

“Ven a dormir conmigo, no haremos el amor: él nos hará”
– Julio Cortázar.

Sexo y silencio están siempre juntos. Antes, durante y después, al hablarlo, al verlo, al escucharlo, en la infancia, en la adolescencia, en nuestra juventud y hasta llegar a la última etapa de nuestra madurez. ¿Por qué nos parece tan difícil? ¿Por qué no sabemos qué decir? Pareciera que por un momento se nos escapan todas las palabras mientras se nos ocurren un millón de ideas.

En pleno siglo XXI donde ya muy pocas cosas nos sorprenden aun no podemos hablar sobre sexo sin sudar. Nos resulta difícil explicarlo a los niños, preguntar a nuestros padres, comentarlo con la pareja y lo más grave de todo, confrontarlo con nosotros mismos.

La sexualidad ha sido tema central en algún momento de casi todas las disciplinas y formas de expresión humanas. Entre los estudiosos del tema más sobresalientes están Sigmund Freud quien escandalizó a toda la sociedad victoriana e incluso sigue causando polémica con su teoría sobre la sexualidad infantil y el papel central que juega el sexo en la psique.

“Si Freud centró las cosas en la sexualidad es porque en la sexualidad, el ser parlante balbucea. Es que se da cuenta de que hay una cosa que se repite en su vida y que se repite siempre de la misma manera, y que esa cosa es su esencia misma. ¿Qué es esa cosa que se repite?: Una cierta forma de gozar.”

(Jacques Lacan, Conferencia en Louvaine. 1972)

Tiempo después, al principio de los 50’s el Informe Kinsey, realizado por Alfred C. Kinsey, destapó muchos de los mitos sobre la sexualidad femenina y masculina por medio de un cuestionario aplicado a más de 20,000 hombres y mujeres norteamericanos en los que se revelaron prácticas sexuales que hasta entonces se habían mantenido como un tabú; la masturbación, bisexualidad y experiencias sexuales a temprana edad, por fin se revelaron como situaciones en común.

Y eso no es todo, la sexualidad ha servido para inspirar a toda expresión artística existente. Por ejemplo, la obra de Gustav Klimt (por mencionar uno) refleja de modo preciso la sexualidad femenina. En su pintura titulada Danae, Klimt retrata de modo casi explícito el éxtasis en el acto sexual entre el dios griego Zeus y Danae, donde el pudor de lo corporal y el tabú del clímax sexual femenino quedan completamente expuestos de manera gráfica. A diferencia del surrealismo que un par de años más tarde utilizó un sinnúmero de simbolismos para representar (entre otras cosas) la sexualidad.

En la literatura podemos encontrar cientos de ejemplos, desde poesía, cuento o novelas eróticas. Muchos autores han enfocado su obra al tema de la sexualidad humana y todos sus devenires. Podemos encontrar a un Marqués de Sade (del cual proviene el término de sadismo) con Las 120 jornadas de Sodoma una novela en la que se retratan impecablemente perversiones como la necrofilia, sodomía, orgías, zoofilia, etc. Pero también podemos encontrar en Henry Miller y Anaïs Nin, una literatura que sin dejar de ser gráfica tiene una mayor carga de erotismo y profundiza en los sentimientos y emociones que surgen de la sexualidad. Por ejemplo:

“… el sexo no prospera en medio de la monotonía. Sin sentimientos, sin invenciones, sin el estado de ánimo apropiado, no hay sorpresas en la cama. El sexo debe mezclarse con lágrimas, risas, palabras, promesas, escenas, celos, envidia, todas las variantes del miedo, viajes al extranjero, caras nuevas, novelas, relatos, sueños, fantasías, música, danza, opio, vino.”

Anaïs Nin

Sin duda nuestra compleja sexualidad nos da pertenencia como seres humanos, por ello parece incomprensible que todavía muchas personas no puedan darle al sexo y todo lo que éste conlleva el valor que merece. Muchas veces escuchamos que el sexo no es importante y es verdad, no lo es, es básico. Por eso seguimos viendo embarazos a muy temprana edad, propagación de enfermedades y miles de parejas separadas por no tener una vida sexual plena o al menos activa. Si suplantáramos el silencio con una total expresión de nuestra sexualidad, ¿cambiaría todo esto? Porque hasta el día de hoy, pareciera que nada de lo que se ha dicho y creado sobre el sexo ha sido suficiente. ¿Por qué habiendo tanto que decir nos quedamos callados? será que la sexualidad nos rebasa o será que simplemente queremos conservar como su esencia, la intimidad.